Asiática mama y devora la polla de su amigo

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Esta morocha asiática se levantó con ganas de follar y de que le rompan el coño y el culo. Como esta mujer no se anda con vueltas, busca a algún hombre que esté dispuesto a follársela hasta el agotamiento y terminar teniendo ambos el orgasmo más intenso de sus vidas. Y, tal vez, si el hombre hace un buen trabajo y la deja feliz, ella le ofrezca repetir la experiencia y le permita follársela con frecuencia. La jovencita comienza haciéndole una espectacular mamada que hará que la polla del hombre se endurezca en solo unos segundos y que se llene de leche lista para salir disparada en cualquier momento. La mujer chupa toda la extensión de la polla, sosteniéndola con una de sus manos por la base, y succionando con pasión para demostrarle toda su calentura y deseo. Mientras tanto, podemos observar las tetas de la guarra con sus pezones duros y erectos.

En ningún momento deja de mamar

Luego, mientras sigue chupando, lamiendo y succionando la polla ya dura como una roca, la mujer también se dedica a estimularse a si misma. La guarra acaricia su culo, deteniéndose en su coño húmedo por la excitación y la expectativa y en su ano dilatado. Pero el hombre no quiere que gaste sus energías en sí misma, él quiere que siga concentrada en la espectacular mamada que le estaba dando. Para recordarle que su propio placer es la prioridad, el pelado la sujeta por la cabeza y se la folla por la boca, ahogándola cada vez que su larga y gruesa polla se hunde en la profundidad de su garganta. Finalmente, mientras le hace una mamada y una paja a la vez, el hombre se corre en la boca de la morocha, dejándola llena de leche bien caliente y espesa... la recompensa que la mujer tanto ansiaba.