La morocha se masturba compulsivamente

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Esta morocha no necesita ninguna excusa para entregarse al placer de masturbarse en la sala de su hogar. Porque uno de los beneficios que tiene vivir sola es que puede tener sexo en cualquier rincón de su casa sin correr el riesgo de ser atrapada con las manos en su coño, mucho menos cuando lo está filmando para luego subirlo a Petardas. Por eso, cuando ya no puede contener la necesidad de follarse y masturbarse compulsivamente, se quita la parte inferior de su ropa y, sin ninguna clase de preámbulo, comienza a masajear salvájemente su clítoris y a acariciar todo su coño, moviendo su mano en círculos para obtener mayor placer. Mientras lo hace, además, acaricia sus grandes tetas y las aprieta con desesperación, porque esta guarra necesita a toda costa llegar al tan ansiado clímax. Es por eso, también, que aumenta la velocidad de la masturbada hasta llegar a un ritmo compulsivo que hace que cada centímetro de su cuerpo vibre y se retuerza por el placer que siente.

Increíble masturbada hasta llegar al clímax más intenso

La guarra tortura a su cuerpo por eternos minutos manteniéndolo al borde del clímax pero sin permitirse aún llegar a él. Hay que reconocer que la mujer tiene un gran aguante, particularmente por poder seguir masturbándose con tanta energía y salvajismo cuando ya ni siquiera puede contener los gemidos y jadeos desesperados. Luego de masajear su coño por varios minutos sin siquiera detenerse para descansar, la mujer se da suaves golpeteos en el coño y en el clítoris, los cuales ya están húmedos y enrojecidos por la salvaje tortura y todo el placer al que están siendo sometidos. Finalmente, la morocha llega al clímax que tanto deseaba, todo gracias a sus fantásticas manos y al anillo que usó para poder masturbarse sin parar por tanto tiempo.