A la rubia húngara le gusta el sexo fuerte con su vecino cuando su marido no está

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El joven del tercer piso, un hombre tatuado y amante de los deportes extremos como follar a mujeres casadas pero insatisfechas,  recibe en su departamento a su vecina del edificio aprovechando que su marido se ha ido de viaje y que las miradas en los pasillos ha surtido efecto. Ella es una guarra que se ha cansado de los dildos a causa de los constantes viajes de su marido. Si bien es asidua consumidora de cuanto video XXX encuentra en Petardas y XHamster sabe muy bien que su calentura sólo puede ser saciada por una buena polla, primero en su boca y luego… Si el hombre sabe usar bien su polla y darle placer a esta guarra, ella no tiene ningún impedimento en  entregarse a los gustos de su pareja, más cuando no hay más libreto que la calentura misma.  Ambos están calientes y nadie podrá molestarlos.

La lengua y un dedo en el culo

Él le chupa las tetas estirando sus pezones mientras se agarra con firmeza de las caderas de su vecina, una rubia húngara que emana seducción por todos sus poros. Luego, y para sorpresa de ella, el musculoso vecino la gira con decisión para darle unos ricos besos negros con el agregado de que le practica sexo anal del bueno con su lengua. Ella no puede creer lo  que le está pasando y solo atina a apretarse las tetas y agradecer levantando el culo para que no dejen de penetrarla. La muy puta sabe que su coño está absolutamente empapado y desea ser follada en todas las posiciones que a él se le ocurran. Caliente y agradecida decide darle una mamada que lo estremezca, con escupidas en la polla que permiten gargantas profundas. Como prueba de su agradecimiento, la rubia se dejó follar en cuanta posiciones a él se le ocurrió mientras ella le tiraba de los testículos porque ambos aman el sexo fuerte.