Campesina en Salvaje Gangbang

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Para comenzar, este sitio es fabuloso. En un alejado pueblo de la frontera del país, las montañas más vibrantes se cubren con un pasto húmedo. Por lo tanto, sus habitantes viven con desparpajo y celebran la vida en cada salida del sol. También hay una afamada chica que todos los visitantes adoran. La dulce nena posee una de las propiedades más inhóspitas y la soledad de su casa la convierte en un blanco para visitas sin aviso. Todos los hombres de granjas cercanas quieren recorrer sus prados. Además esta morocha solitaria los recibe con atenciones que son inolvidables.

La Campesina Más Vivaz

Frente a un grupo de cachondos que se reúne para verla cada Miércoles, esta nena se excita. Debido a que está muchas horas sola en esas montañas, cuando ellos aparecen sus pupilas se iluminan. Camina sobre el césped bajo el sol y junto a sus visitas se siente reconfortada. Una brisa la deja sin ropas y la ardiente amateur les da un show erótico al aire libre. Su concha empapada y los tacones clavándose en la tierra húmeda deleitan a los granjeros. Ellos están en fila esperando el saludo de esta sensual muchacha. Mientras que se friega el coño y los enardece, los rayos solares bañan sus curvas. Las tetas de la bonita están quemándose y con manoseos se las acaricia.

Saludando a los Vecinos

Todos esperan los besos de esta granjera guarra con sus pollas agitándose al viento. Es así que la libidinosa se acerca y lanza miradas atroces a esos trozos. Parece que se los quiere devorar por completo. Está bien educada por sus abuelos, por lo que no negará un besuqueo a ningún glande. Los invitó a sus praderas y los hará sentirse a gusto. Se inclina y con chupadas le da la bienvenida al vecino del campo lindante. El dotado tiene las venas de su polla saliendo de su cuero por la calentura. Por lo cual los labios de la fogosa lo cautivan instantáneamente. La buena campesina recorre la carne friccionando cada centímetro.

Sirviendo las Bebidas

Para que esta orgía en la naturaleza sea como ellos esperan, se deglute cada pene. Sus zapatos están especialmente elegidos para mantenerla de pie entre todos esos hambrientos. Mientras que la excelente petarda los chupa, sus nalgas apuntan al cielo. Las manos de los hombres se empiezan a llenar de sudor y algunos apretujan sus dedos. Están impacientes y desean meterle dedos a esta pulposa morocha. Por lo tanto, cada invitado le hace saber su encanto cuando ella los pajea. La habilidosa acaricia pollas que la rodean por todos los costados. Y sin detenerse su boca recibe semen a cantidad de cada chupada que brinda. Es importante hidratarse bajo un sol tan cálido, ella se cuida.

Agricultor Negro entre la Multitud

Este cachondo es nuevo en estos lares. Por lo tanto, esperan se acostumbre a esta tradición. Con la preciosa nena dando mamadas enloquecidas el gigante moreno alcanza dimensiones extraordinarias. Parece que tendrán bastante por divertirse con el exótico labrador. Mientras que los más avezados ingresan sus pollas en la chica, otros gozan las chupadas. La están por hacer cabalgar estos prados con ferocidad. Posteriormente, cuando el coño de la joven ya está caliente, la ayudan a hacer los honores al negro. Su gigante pedazo requiere que los aldeanos sostengan a la muchacha para que se la folle hasta el fondo. Esta impresionante polla está dejando marcas por todo el suelo con los rebotes de la chica. Hasta se ve que la puede desmayar con su potencia.

Ensartada Por Dos Rústicos Aldeanos

Las folladas se descontrolan y la concha de esta chica está embravecida. Puesto que el negro la dejó estirada para rato, todos la montan sin piedad. Además ella atiende a varios al unísono, les lame los huevos y los entusiasma con este encuentro. Para ponerle algo de ritmo a esta fiesta salvaje la preciosa anuncia que su culo arde. Así que los más calientes van por este túnel dándole anal con brutalidad. Las carnes de la chica son espontáneamente fogosas y todos le quieren entrar. Pero el que sorprende es el negro con su extensión. Él no se apiada de esta nueva conocida, se mete en su ojete mientras otro le folla el coño. La muchacha recibe doble penetración sobre un césped que se está volviendo pasto chamuscado. Agradecidos por el ambiente y el paisaje, le regalan a esta anfitriona especial sus grumosas corridas. Como nieve decorando los picos de estas montañas, le dejan el rostro blanqueado.