Constructor Martilla El Coño De Sexy Propietaria

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Puesto que a este cachondo le recomiendan recorrer las afueras de la ciudad, va en su coche. Sus amigos saben que él adora hallar mujeres sexys dispuestas a follar salvaje. Por lo tanto, cuando transita en los barrios más peligrosos, mira con cuidado. Cada esquina es una oportunidad, cada puerta puede esconder a una Sensual Amateur Dispuesta A Fornicar, entonces su esperanza lo guía. Una vivienda en mal estado atrae su atención. Tal como esperaba, una morocha despampanante sale por la puerta. Con pechugas enormes y cara de putita le conversa. Y es que esta nena cobra sólo unos pesos por follarse a cochinos de toda clase. Necesita el dinero para arreglar esa propiedad y vivir mejor.

El Constructor

Frente a este sujeto, la chica con simpatía enseña su lencería. Y es que desea que él vea las reformas a ejecutar en esta casa vacía. Por lo tanto, lo invita a subir las escaleras, allí está su arquitecto a la espera. Mientras que el cachondo sube, las nalgas de la mujer lo calientan. La idea de este creativo buscador de coños y aventuras sexuales surge. Está convencido de que si ella le paga al constructor con Mamadas Feroces, él hará descuentos en muchas de las obras. Así que los incita a deleitarse con una follada oral alucinante. Sin embargo, como él ya  pagó por el servicio de la tetona, pide grabar un Candente Porno Gratis de esta actividad. A un costado se manosea viendo a la chica chupetear el trozo. Como si fuese la viga más importante de su morada, la trata con cuidado. Succiona desde las venas más bajas hasta las altas y menea el cuero con su paladar, es exquisita.

Taladrando a la Dueña

Debido a que las lamidas lo dejan con el martillo en máxima velocidad, él la gira. Desea chuparle ese coño fogoso y humedecer el sitio donde clavará su viga. Está en llamas, cada segundo imagina una follada. Como buen arquitecto diseña la Mejor Follada En XVídeos, mira al invitado y le guiña el ojo entusiasmado. Revolea a la perra contra un mesón de trabajo, las maderas ensartan astillas en las palmas de la preciosa pero ella no emite queja. Desde atrás el arquitecto penetra con furia, como debe hacerse cuando hay que derribar una pared. Le da duro al interior de ese coño y lo ablanda para posteriores ensartes. Por suerte, la libidinosa es tan bruta como él, sacude sus tetas y con pasión se acuesta en el suelo. Monta frenética, saca filo de la punta de ese grueso trozo y se relame. En candentes movimientos hacen temblar las delicadas paredes de ese ático.