Experta En Yoga Follando Con Su Hijastro

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Mientras que su madrastra practica Yoga, este cachondo fisgonea para verla. Parece que la madura está sexy y no quiere perderse ese cuerpo dúctil. Es así que pajeándose a escondidas, este guarro se manosea su gran polla. Sin embargo, hoy todo está por cambiar para este travieso. Su candente madre postiza lo encuentra en pleno acto. Tal vez la cremallera de este cochino se trabó por lo que no pudo esconder su glande. Lo cierto es que ella actúa de un modo que sorprende.

Madrastra bebe leche con su hijastro

Por suerte, para este chico, la caliente fémina lo ve exquisito. Así que en vez de retarlo se lo lleva al cuarto. Con mamadas excitantes en las que juega con su calentura, lo apasiona. Además esta nena recién viene de ejercitarse y tiene sed. De modo que se entretiene con esa fresca leche un rato largo. Sus comisuras quedan embadurnadas con el semen del joven y la petarda se relame. Por otro lado, sus rodillas agrietadas empiezan a pedirle comodidad. Con guiños picantes la mujer pide subirse a esa cama. También se retira toda prenda que pueda incomodar la revolcada. Flexible gracias a su disciplina favorita, se estira con gran elasticidad. Sus piernas se elevan y ella se abre como un girasol delante del sol. Sin pensarlo dos segundos, el niño entra como abeja al néctar. Y así comienza un ajetreo en que difícilmente podrán enfriarse.

Yoga a Todo Ritmo

El amateur no sabe nada de este tipo de ejercicios. Sin embargo, su interés es tan grande que le sigue cada postura. Es así que esta hermosa se desparrama como una muñeca de caucho. Primero, lo cabalga con los talones juntos y apretando su vagina. Luego a cuatro patas levanta sus glúteos para deleitarse con la polla entre ellos. Y como tiene necesidad de explorar cualquier conocimiento corporal, deja que este chico pruebe posturas que vio en Redtube. Mientras que el jovencito le excava el coño, ella se llena de cosquilleo. Satisfecha con el ritmo del pequeño, y su gran polla le deja maniobrar el asunto. Además este nene sí que tiene un buen trozo para meter hasta las profundidades. Cuando le choca el fondo, ella gime como zorra en el apareo. Con su pecho y su rostro, recibe las corridas del cachondo. Orgullosa por la gran ductilidad del muchacho para adaptarse a una disciplina milenaria pero compleja.