Festín BDSM Con: Calabozo, Chupadas, Pajas Y Una Siniestra Sorpresa

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Parece que el festín de esta dominatriz tiene todos los condimentos. Es así que este Feroz X de Youporn te dejará perplejo. La mujer luce un traje de cuero que delinea su figura, sus esclavos la siguen arrastrándose con las rodillas. Y es que ella adora ver como caminan cual mascotas bien entrenadas. En sus caras puso máscaras para no verlos si lloran o se retuercen. Juntos llegan a un cuarto de juegos en donde la sorpresa será alucinante. Los sumisos tendrán algunos premios si se comportan como deben, sino castigos perturbadores.

Iniciación Con Barrotes

Los esclavos llegan al rincón donde ella los adiestra. Se sorprenden al ver a una blonda encerrada en la jaula. Eso sólo significa una cosa, se unirá a la manada. Por lo tanto, excitados miran a su ama pidiendo permiso para jugar con ella. Mientras que la dominante se sienta en el techo del calabozo, los cachondos la rodean. Bajo sus máscaras sudan por las ganas de hacerle cosas a la Mascota Amateur. Sin embargo, lo único que hacen sin permiso de la dominatriz, es respirar. Así que cuando ella da la voz de permisión, meten sus pollas entre los barrotes. La principiante esclava debe chupar esas pollas, masturbar y hacer sentir bien a sus compañeros. Hasta ahora las Mamadas Potentes están bien ejecutadas, la feroz no castiga a nadie. Pero tiene un as bajo la manga que estos sometidos no esperan. Están gozando las succiones y no se dan cuenta de lo que ocurre en las tinieblas.

La oscuridad inunda el cuarto

Puesto que las entretenidas acciones divierten a todos, la Orgía Fuerte sale muy bien. Cada uno recibe intensas chupadas y disfruta con sus compañeros. Además, la autoritaria los mira con fogosidad, aún no abre la jaula para jugar. Las pajas endurecen las pollas hasta que el calor exaspera a las mascotas. Es así que ella coge el cerrojo y deja salir la presa. Parece que todos están sorprendidos, se trata de un hombre travestido. La astuta dominatriz lo camufló para que ellos imaginen que las chupadas se las propiciaba una hembra. Por lo tanto, empapada con el asombro de sus esclavos la mujer ordena una ronda de lamidas descomunal. Ninguno desobedece, hasta ahora la pasaron fenomenal. Con la lencería sexy que parece un uniforme de sirvienta, el nuevo esclavo gatea. Entre los falos va lamiendo lo que le indica la jefa y todos rinden sus penes duros a la acción propuesta. Es así que la candente siempre consigue lo que desea, llevarlos al límite y doblegarlos.