Gatita Dulce Entre Dos Lobos: Bañada En Semen

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Para empezar, la cultura asiática es muy opuesta a la occidental. Por lo menos, en la mayoría de los deleites. Y es que ellos hacen culto de las panzas masculinas, son un mérito. Por lo tanto, la chica está ansiosa por su cita, él es gordo y ella preciosa. Mientras que la bonita Japonesa Teen posa su falda sobre la cama, él desnuda su torso. Se trata de un hombre maduro, lleno de pulpas abdominales y dispuesto a todo por ella. Es así que la bonita enseguida se impacienta, adora la silueta del sujeto. Abre sus  piernas enseñándole el coño, está empapada.

Significado de Abundancia

Debido a que la panza es un amuleto para la chica, ella muerde sus labios encantada. Él la friega con rabia, el clítoris enrojece y ella jadea extasiada. Además, para sorpresa de la Dulce Jovencita, él esconde a otro cachondo. Y eres tú, quien se llevará ricas lamidas de esta cita. Mientras que el gordito la chupa en los pezones, sacas tu polla para que ella se sorprenda. La muchacha abre su boca por el asombro, entonces aprovechas. Metes tu cuero entre esos dientes, las chupadas potencian a la preciosa a mojarse enfrente del otro sujeto. Además, luego de esas Mamadas Deliciosas, pretendes añadir juguetes. Parece que tu osadía es el halago para estos amantes exóticos. Por lo cual, con agradables sonrisas te incitan a acompañarlos por un largo rato.

Gatita entre Lobos Avezados

Frente a la tierna chiquita, te vuelves un salvaje. Le metes la polla hasta el fondo de su garganta y ardes. Por otro lado, el sujeto regordete indaga en su coño con la punta del vibrador. La incentivan a gozar de juegos atrevidos, son dos cochinos. Es así que la Precoz Petarda devora la carne con sus labios hasta sentirse hastiada. Las corridas que le derramas en el rostro son aplaudidas por el gordo. Parece que la bonita está entre dos libidinosos con muchas ganas de saciarse. Él la penetra y folla impaciente, su abdomen rebota contra la pelvis de la hermosa. Puesto que eres más perverso de lo que crees, los observas. Sientes un triunfo al ver a la nena bañada en tu leche y montada por un gordo.