Japonesa En Clase De Yoga: Boa Constrictora, Loba Lunática Y Otras Posturas

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Primero, la preciosa tiene fuertes dolores en su espalda. El médico le recomienda clases de yoga, estirarse y relajar todas sus partes. Es así que la Obediente Japonesa escoge un profesor afamado por sus habilidades. Ansiosa por esas lecciones usa ropa cómoda y lleva un bolso con elementos adecuados. Puesto que el profesional la deja sola en el cuarto de meditación, la chica se aburre. Inspirada por la luz tenue, aromas y la colchoneta bajo su espalda, imagina libidinosas terapias. Parece que la candente chica tiene problemas de espalda por el tamaño de sus pechugas, las manosea rabiosa.

Inicio en yoga

Frente a la ausencia de su profesor, la chica hace su propia meditación. Plasma el estilo de mimos que le agradan en sus curvas. Deja fluir sus manos, respira hondo y acaricia su pelvis. Su cintura está tensa, meneándose ablanda las caderas. Por otro lado, sus senos claman soporte, los aprieta buscando achicar esas grandes dimensiones. Mientras que disfruta de su relajación, la Candente Jovencita Alumna encuentra un vibrador. Olvidó que lo tenía en su corpiño, lo chupa gustosa. Es como si hubiera encontrado un juguete para divertirse, está un poco aburrida y sus calores suben. Decidida a contentarse en la soledad de ese estudio, frota su vulva. Se quita los pantalones, alegre con vibraciones en su clítoris olvida las órdenes de meditar en quietud.

Un maestro excepcional

Debido a que encuentra a la chica masturbándose y fogueada, le explica cómo da sus clases. Si ella desea Sesiones Privadas Cumlouder, no debe utilizar elementos adicionales. El profesor se acuesta, la alumna puede usar el cuerpo masculino para relajarse y aprender posturas. Sin embargo, deberá obedecer a las premisas del yoga. No puede utilizar vibradores, salvajes maniobras ni alocarse como una perra callejera. Necesita utilizar la sutileza, respirar bien hondo, reconocer su organismo fundiéndose con otro. Por lo tanto, con suaves lamidas en las tetillas del maestro la chica inicia ese apasionante camino. Las primeras lecciones consisten en chupar como una suave gacela, rozarse mutuamente. Puesto que el ilustrado reconoce el peso de esas pechugas, las ablanda con mimos y una técnica especial. Afirma su cara en ellas, da besos tiernos y masajes. Convencido de que la podrá amoldar a su pulposa figura, le solicita ponerse boca hacia abajo.

Aprendizaje de poses milenarias

Ya sea por el peso de esos senos o por reconfortarla, él la deja permanecer con el ombligo en la colchoneta. Se arrodilla ante ella, desnuda una polla tibia y venas abultadas. Le explica la postura de la boa constrictora, aliviará sus dolores en instantes. Mientras que ella con su boca le da Mamadas Venenosas, el cachondo cual boa enrosca sus falanges en el coño. Puesto que la dificultosa pose es agradable, la hermosa alumna mojándose jadea. Por lo tanto, la corrige y da descanso a esa novata. Afirmando los costados, las caderas contra el suelo y follando recobran la respiración. Otras poses deben ser aprendidas por la chica, follando a la inexperta le da el confort a su dolorida espalda. Desde atrás, en postura de loba lunática hurga el coño hasta profundas inhalaciones. Luego eleva la pierna de la muchacha, cual colibrí la hace aletear con los labios de la concha más tensa. Será una gran terapia, ella acaba con las rodillas flojas y su espalda relajada.