Macho Monta a su Hembra en Brutal Follada

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Para empezar, este XVídeo viene de la mano de un salvaje. Parece que este cachondo no se resiste ante féminas en celo. Es así que el amateur ya cansado decide grabarla. Aunque la filmación es casera se pueden ver a detalles los movimientos. Por lo cual percibirás cada tramo de esta experiencia animal. Verás que a este pobre macho se le hace imposible rechazar sus instintos más intrínsecos.

Macho Percibe el Celo

Frente a un aroma a concha alzada, él se activa como un león. Está seguro de que esta hembra quiere follar. Por lo tanto, comienza un ritual para llegar a ese coño hambriento. Acostada en la cama yace esta zorra que despliega su olor por la casa. Está tan jugosa allí que él la siente a kilómetros. Y cuando llega a ella verifica que esta guarra está enardecida. Se arroja hacia su entrepierna y aspira esa fragancia bestial. Siguiendo su intuición le da lamidas apasionadas. Mientras que ella se abre cada vez más para él y disfruta esas chupadas, la Cam4 continúa grabándolos. Este cachondo de buen olfato le mete lengua hasta dejarla embravecida.

Cortejo Incita al Apareamiento

Debido a que está como una gata maullando para ser penetrada, él se acuesta con su falo erguido. Sin embargo, esta nena requiere de un ritual más sofisticado. Primero le da unas mamadas a ese miembro viril. Luego coloca su concha en el rostro de este guarro para un 69 delicioso. Parece que la lasciva tiene planes para preparar la montada. Así que succiona sin parar mientras se complace con lenguas en su parte posterior. Abrasadoras sensaciones recorren el cuerpo de esta hembra. Le sale un jugo por el coño que indica su calentura. Y él está con la polla tan tiesa que no puede esperar más.

Cópula Impostergable

Está tan caliente que la apura con unas nalgadas. Por eso la preciosa se monta sin siquiera voltearse. Saca su coño de el rostro del cachondo y se desplaza hacia su glande. Lo ingresa en su coño y cabalga sobre él. A gemidos apasionados la calentura de esta fiera en celo se va calmando. Puesto que están como bestias indomables él aplica toda su brutalidad. La pone con el culo hacia arriba y le da piquetes en la concha. Es así que le choca el fondo con su pene sin dejarla ni respirar. Luego la sigue revolcando en distintas posturas que son bien candentes. Aprovechando lo flexible que es la hembra, la coloca con las piernas hacia arriba y la penetra sin pausas. No se separan ni un segundo en esta fornicación. El apareamiento de estos dos es atroz y los huevos al macho le quedan enrojecidos de los rebotes.