Madre E Hija Comparten

0 views
0%

Para empezar, la chica y su padre se encargan de lavar. Mientras que la sensual dama pavoneándose con sus caderas fogosas escucha la puerta, ellos secan los vasos. Y es que el fornido novio de la chica ha golpeado. Es así que el invitado ingresa ansioso, saluda con mejillas sonrojándose. Puesto que la cochina percibe un bulto firme, lo frota incitándolo. La acción en esos calzones ha comenzado, duro como piedra no puede resistirse. Por lo tanto, la Petarda Chupando Furiosa, lo conduce a un engaño salvaje. Relame las rugosidades con tanta pasión que el chico ni siquiera se retira de la cocina. Distraídos con la vajilla, padre e hija no se percatan de esas lamidas.

Más calor que en las hornillas

El glande erguido emana llamaradas, esa perra le ha causado un escozor increíble. Además, la furiosa muchacha se aproxima para competir con esas Mamadas Atrevidas. Succiona como sabe que a él lo excita, desde los huevos hacia arriba. Mientras que humea, las putitas arrodilladas se ocultan del otro masculino. Son unas bestias chupando pollas, ese cuero resiste cada labio con apenas suspiros. Y es que las mandíbulas entrenadas de la nena son similares a las de su progenitora. En un Trío Delicioso enroscados intentan el silencio. No pretenden alertar al padre, es un ingenuo pero también podría ser peligroso. Así que sin alocarse demasiado, usan las banquetas para un genial acto. Las féminas abren las piernas, acarician sus coños mojando el suelo con aguas frescas.

Demasiado sucio

Frente a las perritas suplicando follar, entra en el primer coño que ve. En cuatro su chica le proporciona el goce, por delante relamiéndose babea. Y es que el coño de su madre posee sabor a fresas frescas. Ya sea por el deleite de la aventura prohibida o por las maniobras de las Guarras Hambrientas, él da todo. Menea las caderas como un monstruo, invade el coño de su noviecita buscando la aprobación de una suegra golosa. Puesto que lo hace lo mejor posible, la cachonda lo alienta. Frota falanges en el clítoris de su pequeña, les cubre la boca para evitar gritos y ayuda con lamidas intensas. Ya sea por caballero o para conseguir amor de las dos damas de la vivienda, en el suelo rendido permite cabalgatas potentes.

Lo destroza con sutileza, su madre sentada en ese rostro goza de las chupadas del muchacho más educado que su niña ha presentado, está contenta.

From:
Date: noviembre 5, 2020