Perversa Taxista Tetona Se Calienta con Pasajero con Gafas

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Un día normal parecía aburrir a esta cachonda taxista. Su jornada comenzó con viajes llevando a señoras mayores a citas médicas. Además el cielo se volvió gris con el paso de cada  hora y la apenada blonda sigue trabajando. Las calles de la ciudad repletas de posibles pasajeros la hacen moverse sin cesar. Así que al doblar por una esquina de los suburbios se detiene ante el llamado de un hombre. Él le parece familiar, está segura de conocerlo de algún sitio. Por lo tanto, no tarda en ofrecerle su servicio.

El Intelectual y la Taxista

Puesto que él lleva gafas y su aspecto es sobrio, la hermosa conductora le platica. Con apariencia de escritor o periodista, él dice ser un hombre de negocios. Mientras la agradable charla deja atrás las calles más transitadas, la ardiente rubia se relaja. Sus pulposos labios empiezan a expandir una voz de gata en celo a la que él responde bien. Un flirteo eleva el medidor de este taxi y las enormes pechugas de la mujer se endurecen. Así que seducida por este pasajero masculino, lo lleva a recorrer zonas deshabitadas. Está caliente con el cliente y no consigue disimular. También el sujeto da señales por su cremallera, la tiene levantada y se ve lo tiesa que está esa polla.

Inicio del Recorrido

Parece que para estos dos calientes, el viaje recién arranca. Ella va hacia atrás y en segundos deja ese glande al desnudo. Debido a que el amateur caliente disfruta los besos sobre su cuero, le regala unas nalgadas. Esa boquita abrasadora le está fogueando el trozo como una experta. Baja por la palanca de carne metiendo velocidad como una petarda consagrada. Además lo disfruta tanto que le cuesta soltarlo. La estupenda tetona le pajea con las manos y cambia de lugar para chupársela con potencia. Succiona tan bien la cabeza de esa polla que él recibe Las Mejores Mamadas de su vida. Es así que los cojones le cuelgan cargados de leche para vaciar en la concha de la impresionante taxista.

Pozos, Curvas y Ajetreo

Su pene está en llamas, tiene que clavárselo a esta yegua enseguida. La voltea y desde atrás se monta como un toro salvaje. Con atroces piquetes le excava la concha sin pausas. Sus huevos rebotan en el tierno trasero de la muchacha y con la ferocidad que ejerce, debe sostenerse de las agarraderas para pasajeros. Mientras que ese coño se llena de agua, él deja salir sus primeros chorros de leche. Parece que el cuatro ojos es una bestia follando. Para deleitarse con las grandes tetas de la guarra taxista, la pone a su frente. Cabalgando como un salvaje le estira las paredes vaginales. Esta impresionante follada no tiene descansos. El tierno coño de la fémina se dilata con cada penetración y él se pone más potente. Los taxistas folladores no abundan, y menos aún las mujeres. Si tienes suerte, cogerás uno de estos trasportes y te darán un paseo inolvidable.