Tú El Último Samurai, Ella Una Geisha Fenomenal

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Parece que eres el último samurai en la tierra. Y para tu suerte, despiertas en la casa de una geisha que sabe como tratarte. Puesto que esta estupenda fémina tiene experiencia para hacerte recobrar las fuerzas, estás en buenas manos. La bella japonesa viene de una larga educación en la cultura oriental. Por consiguiente, tu espada será afilada con suavidad. El arco de esta cachonda servicial tiene suficiente aspereza y textura como para dejarlo como nuevo. Así que disfruta tu recuperación en el lecho más complaciente.

Comprobando tu Katana

Debido a que desea ver el estado de tu arma, la coge con sus suaves labios. Hace Mamadas Sofisticadas generando brillo encada centímetro. Como tu polla es de acero, se eleva con rigidez y sin conflicto. Por lo tanto, la puede maniobrar disfrutando de sus filosas venas. Mientras que devora el extenso, sus comisuras se cortan con cada grieta. Estás algo hosco y ella es terca. Por lo tanto, hasta que te vea complacido no te dejará de succionar. Siente sus papilas saboreando tu noble material. La preciosa petarda geisha, incorpora manos al asunto. Es así que aprieta el mango y deglute todo el trozo. Para que no te atemorices con las calientes restauraciones, te acaricia con las tetas. En medio de cada pechuga tu polla navega como en medio de dos nubes inmensas. La paja con los senos de la bonita te relajan y rehabilitas tu erección. Estás tan fuerte como para entrar al campo de batalla.

Listo Para El Combate

Frente a tu resplandeciente polla, la mujer te hará últimos ajustes. Sube por la punta del puñal y te mete en su coño. Como tienes que cortar carne con esa espada, la probarás dentro de la servicial dama. Te cabalga sin pensar en lesiones internas. Además esta guarra nipona disfruta cada línea que trazas en sus mucosas. Aumenta el ritmo para ver tu respiración cortándose y tú la mantienes encima. Parece que estás totalmente rehabilitado para entrar en guerra. Así que con ganas de cortar cabezas de enemigos, sacas ventaja de ser el último samurai en la tierra. Meneas tus caderas bajo esas pechugas espléndidas y te fogueas. De la geisha haces un festín para tus cojones enardecidos. Cuando menos se lo espera, tu estrategia bélica entra en acción. La bamboleas como una fiera que capturó al peor oponente. Por lo tanto, gime y suplica tu estocada final. Está quemándose de calentura con tu destreza para follar.